Espacio Cabrera
Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo

Charla con el artista Jorge Macchi

La poética de la experimentación visual y sonora

La poética de la experimentación visual y sonora

La charla propuesta “Puntos suspensivos” de Jorge Macchi, se llevó a cabo el jueves 9 de agosto de 2018 en Espacio Cabrera.

“Mi relación con la música es conflictiva” comentó Jorge Macchi  mientras exhibía un recorte de su cuerpo de obra para hablar sobre el diálogo entre elementos pertenecientes a otras disciplinas y sus producciones. Este recorrido planteado por el artista evidenció que dicha articulación está motivada por su vida personal, por experiencias del pasado y el presente que irrumpen en sus procesos de trabajo. “Empecé a estudiar piano a los 15 años, pero tiempo después de haber dejado de tocar me encontré con que ya no recordaba las piezas ni podía leer las partituras. Desapareció todo eso que había experimentado” contó, hasta que hace relativamente poco retomó este instrumento y empezó a improvisar. De acá la inclusión de la música en algunas de sus piezas.

Esta tendencia a experimentar con otros objetos por fuera de las artes visuales, lo llevó a utilizar estímulos y elementos propios del consumo diario para el desarrollo de obra. Como sería el caso de “Música incidental”, constituida por tres hojas de papel de grandes dimensiones sobre la pared, en las cuales pegó recortes de notas policiales (recopiladas durante su residencia en Londres en el ’97) que pretendían ser las cinco líneas horizontales que conforman los pentagramas y cuyas notas musicales de estas partituras singulares, tal como expresó el artista, eran los espacios entre los fragmentos de noticias, “inevitablemente estos pequeños espacios, puntos percibidos como ausencias, se convirtieron en notas”. Con esta instalación creó una composición melódica de 5 minutos con un ritmo que dependía del azar, la cual se podía oír mientras que se leían las partituras de textos terroríficos, generando un contraste violento por el efecto dual que producía la pieza. Jorge repitió este mismo gesto en algunas de sus producciones posteriores como “Doppelganger”, la cual reúne noticias policiales del diario Crónica, dibujando una figura de doble filo. A lo lejos ésta da la sensación de ser agradable, pero a medida que el público se acerca a estos recortes de notas periodísticas, que trazan las líneas de un cuerpo amorfo, se observan historias atroces.

Años después, lo invitaron de la Bienal de Venecia del 2005 a participar como representante de Argentina en la exposición internacional con su obra “Still song”. La misma consistió en una habitación de tres metros de altura, intervenida con una bola de boliche colgada en el techo y la reproducción de los reflejos propios de esta esfera de espejos. Para lograr esto, agujereó de manera violenta cada parte del espacio, aludiendo a los disparos de un arma de fuego. Según el artista esta pieza era “el resultado de un accidente, una especie de parálisis en la música, lo cual hace que la lógica de la fiesta se termine”. Al distorsionar el sentido de elementos propios del ocio, de lugares de dispersión, logró otorgarle al público una experiencia distinta, mediante el silencio musical y un simulacro de reflejos que impactan peligrosamente sobre las paredes, el techo y el piso.

Dichas piezas evidenciaron una exploración visual de la música en su producción artística, haciéndose presente también en la obra “5 notas”, una hoja pentagramada en blanco atravesada por cinco cables de acero de diez metros tensados sobre la pared. En ésta las notas no estaban definidas de forma convencional, sino más bien marcadas por estos cables que para sostener la hoja tenían que transgredirla. De esta manera, el acero pasó a ser parte de su construcción sonora, alargando su corta duración, ya que son solo cinco notas, a través de la extensión espacial de la obra.

Sin duda, a lo largo de su carrera, el artista ha logrado configurar distintas formas de percibir la música, su estatuto y función, al interpelar a quien se enfrente ante su obra de una manera peculiar por el uso que le da a los elementos propios del campo sonoro. En otras palabras, sus producciones logran introducirse en el espectador, gracias a su carácter poético e interdisciplinario, hasta que la experiencia abruma por su contenido, suspendiendo el tiempo y propiciando un silencio necesario para reflexionar sobre lo que realmente se está observando.