Lunes 23 de Octubre 2017

Publicado el 13.Abr.2012

Caligari, la verdadera historia

Intervención sonora y musical sobre el film

El 10 de abril se proyectó el film El Gabinete del Dr Caligari (1919) de Robert Wiene, intervenido sonora y musicalmente. El artista, compositor y performer Miguel Rausch utilizó diversos recursos, formales e informales, para convertir a este clásico, exponente del expresionismo alemán en una película sonora, donde el humor y la intrepidez musical se conjugan en un equilibrio perfecto.



¿Por qué elegiste intervenir Caligari?

Elegí trabajar sobre El Gabinete del Dr. Caligari por su estética audaz y vanguardista. Por sus personajes, su trama, su historia de censura y su permanencia en el tiempo.


¿Mantuviste la película original? ¿y la trama (es decir, la historia que contaste)?

La película no tiene cortes hechos por mí. No me pareció apropiado tocarla. Hay versiones de distintas duraciones (llegué a encontrar algunas de hasta 50 minutos, o sea 20 menos que la que trabajé), pero elegí trabajar sobre esta versión en particular, que tiene los subtítulos en francés (los cuales cobran protagonismo en el último tercio de mi trabajo). La trama sí, queda totalmente destrozada. Fué un proceso absolutamente natural y no le opuse la más mínima resistencia. En ningún momento mi intención fué destacar la historia original. La película se expresa a través de sus imágenes, y es ahí donde encuentra su verdadera personalidad. En mi versión, la trama es más irrelevante, todavía.


¿Cuál fue el procedimiento sonoro?

Antes que nada, tengo que aclarar que no pensé el trabajo a priori. Se fué desarrollando a medida que iba avanzando. Básicamente, lo que iba haciendo era pasar la escena, sentado al piano, improvisando, tratando de crear un "gesto" pianístico que se correspondiese con la imágen. Usé el piano al natural, por momentos, y preparado, en otros (metiéndo tuercas, plásticos, lápices, etc, entre las cuerdas del arpa). Después, planteaba un sonido ambiente para cada escena. A veces de manera realista, y otras, más lisérgicas. Una vez que lograba esto, me concentraba en las pisadas, tratando de encontrar nuevas sonoridades, para no repetirme (llegué a usar el ruido que hace una heladera al abrirse, el tono del teléfono, copas percutidas, sonidos hechos con la boca, etc). Finalmente me concentraba en los textos. Este proceso ya lo encaraba de manera muchos más relajada, aunque también trataba de no repetirme y buscar alternativas para leer las placas y la manera de expresarse de los personajes, en general.


¿Cuánto tiempo te llevó llegar a la versión final? ¿por qué?

La realización de la obra llevó 4 años de trabajo. No de manera constante, sino tomándome momentos de descanso, y de asentamiento de lo ya trabajado. En un momento, con 50 minutos ya terminados, por un error, borré el archivo. Pasada la crisis, me decidí a rehacer todo y no detenerme hasta terminar. Podría haber tardado unos seis meses, de haberme dedicado a la obra de forma exclusiva, pero como era algo que nadie esperaba y lo hacía por mi propio placer, decidí hacerlo de manera que no interfiriera con otros encargos que me fueron encomendando a lo largo de esos años.


¿Trabajaste en colaboración con otros músicos?

Caligari, La Verdadera Historia, contó con la supervisión permanente de mi maestro, Marcelo Katz. Tal vez su entusiasmo fue el principal motor para que la terminara. Él, además, toca el piano en una parte. El clarinetista Martín Rur toca clarinete, clarinete bajo, trompeta y flautas dulces. Demián Luaces toca el violín y junto a la cellista Manuela Weller, tocan un trío que escribí para la película de Clarinete, Violín y Cello.


¿Tenés pensado intervenir otra película?

Fantaséo con hacer el mismo tipo de trabajo con El Golem (Carl Boese y Paul Wegener, Alemania, 1920), aunque no lo haría antes de que Caligari dé vueltas lo suficiente como para que me canse de haberla visto y no me cause más sorpresa ni gracia.



 

espaciocabrera@palermo.edu