Miércoles 28 de Junio 2017

Publicado el 24.Abr.2012

Un arte de perros y contradicciones

Reflexiones en torno a Guillermo Vargas, artista conceptual

Guillermo Vargas, conocido como Habacuc, es un artista conceptual que produjo un impacto en todo el mundo por su obra titulada Natividad. En la instalación se podía ver un perro de la calle atado a una cuerda muriendo de hambre, una inscripción con letras hechas de alimento para perro que decía “Eres lo que lees”, incienso, y los medios de comunicación. Lo que causó el impacto en los diferentes medios fue el rumor que circuló en cuanto a la integridad física del can y su misteriosa desaparición.

El hecho que impulsó al artista a realizar esta obra fue lo ocurrido en Costa Rica cuando un indigente llamado Natividad terminó muerto por las mordidas de dos perros frente a las cámaras de televisión sin la intervención de ninguna persona. Según las propias palabras de Vargas el objetivo era el siguiente: “Con esta exposición pretendo llevar a un espacio artístico reacciones y comportamientos similares a lo ocurrido con Natividad Canda. Utilizando en la obra elementos que

ilustren el contexto, propiciando reacciones que nos hablen de nuestra condición de humanos”. (Vargas, 2007)

Con el análisis de esta obra en particular intentaré averiguar si existe o no una definición del arte en la actualidad y cuál es la influencia y el rol de la sociedad dentro de un contexto artístico que nos permita reflexionar e indagar sobre el mundo en el que vivimos. Así me pregunto, ¿será el objetivo esencial del arte apuntar a la reflexión, a una utopía, a un concepto?



Prejuicio en el arte


Según Tatarkiewicz: “Una obra de arte es la reproducción de cosas, la construcción de formas o la expresión de un tipo de experiencias que deleiten, emocionen o produzcan un choque (...) ‘Arte’ es el producto de “una actividad humana consciente”. (Oliveras 2004, p. 70)

En la sociedad actual, al igual que las sociedades que nos precedieron, tenemos prejuicios por lo que no conocemos y rechazamos. La historia del arte, por su parte, nos demuestra que cada movimiento artístico de vanguardia es considerado como tal cuando esa sociedad que rodea al movimiento durante y luego del momento en el que éste se desarrolla, logra reflexionar y de esa manera aceptar y asimilar lo que se trasmitió a través de las obras que lo conformaron y los efectos producidos a su alrededor.

Si bien Habacuc tiene un punto de vista y desea que éste sea entendido a través de la reflexión del espectador que fue a ver la obra, las consecuencias que trajo la obra son anti-éticas por lo tanto estamos ante un crimen que no puede ser justificado por medio del arte.

Sin embargo, esto no significa que el concepto en sí mismo tenga que ser descalificado ya que socialmente vivimos en un mundo rodeado de muerte, tortura y violencia que tratamos con indiferencia o desde una actitud pasiva. Por lo tanto, ¿No es hipócrita repudiar un acto del que todos somos parte?

El perro se encontraba en la galería por la elección del artista pero las personas que concurrieron a la exposición tuvieron la oportunidad de cambiar la situación del animal, es decir, de repudiar un acto con el que estaban en desacuerdo. De esta manera los concurrentes se convierten en cómplices de la obra. ¿Acaso eso no amerita una culpabilidad indirecta, pero no menos repudiable, en relación al público?

Marchán Fiz sostiene que: “El arte contemporáneo, en general, podría llegar a definirse como un arte de reflexión”. (1986, p. 249) De estos conceptos se desprenden algunos interrogantes con respecto a la obra de Guillermo Vargas en tanto se refiere a la definición de qué es arte y qué no lo es. ¿No se trata de un concepto que aceptaremos luego de haber reflexionado?

Entonces, ¿Por qué el ser humano en la actualidad, luego de todo el agua que corrió bajo el puente, sigue juzgando al arte tomando como imperativo valores, ideales o creencias que ya no están más en juego?

No seria extraño creer que la obra a la que hacemos referencia resulte extremista ya que se llega al limite de lo aceptable cuando la vida de un ser vivo (en este caso el perro) queda en manos de una persona o de varias. ¿No es acaso más extremista prohibirnos a nosotros mismos reflexionar sobre el mundo en el que vivimos y del cual formamos parte poniendo sólo énfasis en el prejuicio que nos provoca el choque contra una expresión artística que desconocemos?



Ferrari - Vargas


León Ferrari es uno de los artistas contemporáneos más provocadores del país. En una de sus exposiciones utilizó a una gallina dentro de su obra de arte lo cual provocó que la Sociedad Argentina Protectora de Animales intentara retirar la obra. En una entrevista dijo lo siguiente: “-¿Cómo reacciona cuando censuran sus obras o directamente

las dañan? -Es una confirmación de la intolerancia. En arte se llama intervención”. (Viva 2007, p. 53)

Esto da cuenta de la postura del público y la actitud social dentro de un contexto artístico que señala que es aceptable culpar a aquel que tenemos al lado por un acto del que todos formamos parte. ¿No refleja eso la sociedad en la que vivimos? ¿Por qué nos interesamos tanto en juzgar y criticar la acción de un artista dentro de una galería y no nos preocupamos por los mismos hechos que suceden a diario a nuestro alrededor?

En la actualidad estamos más interesados en el “show”, es decir, en todo lo que se expone de tal manera que no forme parte de la realidad. Es que nos convertimos en seres superficiales donde lo importante no es lo esencial. Damos más crédito a aquello que creemos que está muy lejos de nosotros mismos, ¿Qué pasaría si eso que creemos que está lejos de lo que somos se transforma en la realidad? Entonces, ¿no será por eso que juzgamos al artista que nos lleva a tal reflexión para no sentirnos parte de esa realidad?



Duchamp Vargas


Duchamp había percibido que la presuntuosidad moderna había parcializado tanto el pensamiento como la acción humana, otorgándole para ello dudosa autonomía, y no estaba dispuesto a aceptar entre ellas, la entronización del superartista cuasi divino, que establecía los placeres estéticos de cada momento. La acción de crear era lo auténticamente trascendente pero no el creador, de modo que esa acción no podía tener sanción corporativa alguna. Esta posibilidad de creación había de ser exigible y estar disponible para todo individuo, que es lo que él pretendía ser, sin más. (Moure 1988, p. 8)

En Natividad se encuentra el legado de Duchamp ya que la obra de arte se va trasformando a través de la acción, son los medios de comunicación y su interrelación con el público los que conforman la obra. Guillermo Vargas, por su parte, busca introducir al espectador dentro del proceso artístico logrando de ese modo ampliar la posibilidad de creación. También hay un intento de reemplazar al círculo artístico cuasi divino por un ámbito social. Lo que se destaca y diferencia a un artista de otro en cuanto a concepto y método es que el artista contemporáneo busca derribar el paralelismo entre el mundo real y el mundo del arte, es decir una obra ya no tiene el enfoque o la mirada desde la realidad a la experiencia artística sino que ambas se relacionan para crear un espacio donde cualquier individuo puede introducirse sin la necesidad de formar parte del mundo del arte dándole a la obra un sentido de profundidad. ¿Será éste el camino hacia un mundo menos superficial? ¿La necesidad del hombre de hoy es transformar al arte en realidad, o viceversa?


 

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