Miércoles 29 de Marzo 2017

Publicado el 3.Jul.2012

8 bit Live Show

#2 ciclo Video Experiencia & Arte Sonoro

Fue una intervención divertida de música y video en vivo, con procesamiento digital de ambos contenidos en tiempo real, a través de procesadores de video juegos antiguos (como el GameBoy), instrumentos de juguete y software para pc intervenidos especialmente para trabajar con 8 bits.

En lo visual, el trabajo de colectivo Proyecto032 (de La Plata), tenía el pixel como estrella e ingrediente principal de su exposición. My diversa, con una amplia paleta de colores y formas a la vez. Aún cuando pueda parecer limitado en el campo estético el concepto de trabajar solamente con  pocas capas y con animación en micro-programación, este grupo de artistas visuales demuestra que se pueden usar pocos recursos y mucha creatividad para pintar pixeladamente y con buen gusto. Acompañando muy bien los sonidos de Coleco y Los Pat Moritas, quienes se encargaron de ponerle ritmo sabroso a la noche.

En primera instancia fue el set warm-up de Coleco Music para amenizar la llegada del público y desplegar sus piezas instrumentales en clave hip hop, electro y cumbia digital. Sus fusiones rítmicas se exponen con buenos desarrollos melódicos que parecen reciclados (al igual que sus instrumentos) de canciones populares, como una música mestiza y abierta al oyente universal, siempre con la intención de crear algo bailable y con búsquedas en la raíz latina. Todo con un sonido puramente digital pero de buen cuerpo y con un carácter propio que lo diferencia de los demás artistas que hacen música en 8 bits y suelen caer en los lugares comunes de la electrónica o el dance.

Luego tomó la posta Maku, el desprejuiciado mentor y único integrante de Los Pat Moritas, solo con micrófono en mano y un gameboy hizo un performance entre el público -sin usar el escenario- y logró hacerlos bailar a todos. Podría decirse que lo que hace es muy simple (pero hay que tener el carisma para sostenerlo), pues dispara una pista en tempo de cumbia desde el gameboy, y encima de eso canta unas letras bizarras o de ironía contemporánea, apenas afinado. Con humor y mucha arenga lo hace entretenido y vistoso. Las canciones son sencillas, las bases repetitivas y no hay un gran desarrollo en lo musical pero es funcional y práctico para animar una fiesta.

Luego subió al escenario nuevamente Coleco para hacer un breve y contundente cierre a todo volumen. Tocando un charango (único instrumento acústico del evento), y usando capas de sonido en 8 bits creó el marco final bailando con todos los asistentes y las imágenes en las pantallas como única iluminación, llenando el aire de bits y audio electrificado.
Una experiencia lúdica con el baile como código de reconocimiento y de arte sin complejos.



 

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