Jueves 23 de Enero 2020

Publicado el 14.Jun.2019

El chiste, lo trucho y la estafa

Charla con los artistas Lolo y Lauti

Lolo y Lauti venían de la carrera de cine pero desde un principio realizaron obras de teatro en el viejo establecimiento del Centro Cultural Matienzo, lugar que albergó sus primeras piezas. Tiempo después, dieron el salto al campo de las artes visuales: “En esa época estábamos en una transición hacia un lugar que en ese entonces no conocíamos muy bien”, comentó Lolo. Por esto mismo, la performance y la estética relacional jugaron un papel fundamental, ya que éstas les permitieron explorar un universo totalmente nuevo para ellos.

Así desarrollaron acciones como Pilates Baby (2014) exhibida en la galería Mite, en donde llevaron a cabo clases de pilates abiertas al público, rozando los límites entre el arte y la vida cotidiana. Tal como dio a entender Lauti mediante una anécdota sobre la experiencia: “Una mujer nos preguntó de qué trataba la acción y al explicarle, nos respondió: ‘ah, el arte te la debo’. Eso nos encantó”. En esta ocasión, la tensión estuvo dada por el cruce entre estos dos elementos. Sin embargo, en sus piezas posteriores, fue el chiste el que generó aquel “ruido” característico del arte contemporáneo, haciendo uso de la sátira y la parodia para adaptar situaciones y obras de otras disciplinas. Bajo esta consigna realizaron Trixxx (2017), un video en donde filmaron su propia versión de la canción Fantasy de Las Trillizas de Oro, quienes eran apodadas como Trix en el extranjero. “Esta obra tuvo un final feliz: vinieron a verla Las Trillizas con su madre”, contó Lauti.

Mientras que el concepto de trucho, tiene que ver con la representación vista como una copia no fidedigna de la idea original y la reivindicación de los errores en la producción acabada. Según Lolo: “la obra perfecta está formada a partir de los mejores errores”. Por eso mismo, a la hora de producir no buscan la perfección, sino plasmar sus ideas y exhibirlas. Como sería el caso de Dirty Beach (2015), hecha en el marco de una residencia en Grecia y cuyo título alude a la playa de Greta. En ésta realizaron un videoarte, compuesto por tres historias con una serie de muñecos como protagonistas: una periodista investiga la historia del balneario, tres chicas dejan de ser amigas y dos turistas argentinos adoptan un perro. Al no tener muchos recursos a mano, hicieron el video a través del celular de Lolo, usando la basura del lugar y unas pelucas para armar las esculturas presentes en la pieza.

Esta experiencia fue altamente significativa para los artistas, porque fue el primer video que produjeron juntos, además de ser una instancia de reconciliación con el campo audiovisual. Es decir, aquellas expectativas y limitaciones con respecto al cine, que acarreaban desde sus años en la Universidad, se eliminaron gracias al videoarte que les otorgó libertades tales como el abstenerse de grandes recursos para generar una obra. De acá la noción de estafa que atraviesa su producción, tomada como el goce que surge al lograr determinado objetivo a pesar de las circunstancias. “Se trata de esa sensación maravillosa de salirte con la tuya, inspirando a otras personas a que también lo hagan”, explicó Lolo. 


 

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