Lunes 01 de Junio 2020

Publicado el 26.Abr.2019

Uno más uno es igual a tres

Charla con el artista Gastón Pérsico

Tiempo atrás William Burroughs y Brion Gysin formularon un concepto que ponía en escena otra forma de concebir a las producciones, otorgándole un carácter activo. Así surge la noción de “tercera mente”, la cual vendría a ser el resultado de la unión del trabajo entre dos personas, que se independiza pasando a ser un producto autónomo. No se trata de la consecuencia de la suma de dos cuerpos/mentes, sino del nacimiento de un nuevo objeto producto de un nuevo autor que esta tercera entidad o tercera mente.

Esta idea es la que retomó el artista Gastón Pérsico a la hora de producir, poniendo en tensión dos o más elementos, relacionándolos de forma dialéctica para obtener un contenido inédito (la obra). Como sería el caso del proyecto Heavy Mental (2004-2017), que consiste en un diálogo entre el Metal (el género musical) y la filosofía contemporánea con textos de Michel Foucault, George Bataille, Deleuze y Guattari. Según Gastón, esta obra estaba regida por “la idea de cruzar dos universos que parecían ser incompatibles”. 

Así generó las primeras obras gráficas de este proyecto: los nombres de los filósofos escritos con las tipografías que caracterizan al Metal. Más adelante, grabó un disco junto a tres bandas de Metal con fragmentos de los textos. Así las frases de Vigilar y castigar de Foucault fueron interpretadas por el grupo Insurrección; Mil mesetas de Deleuze y Guattari por Exoce; y La experiencia interior de Bataille por Sacred Thrash. De esta manera, mediante “Heavy Mental Records”, logró que la filosofía sonara a través de guitarras distorsionadas, baterías densas y voces agudas.

Por otro lado, en La música es mi casa (MALBA, 2017), trabajó con letras de música house recitadas como poemas, que se escuchaban desde los parlantes del espacio. La instalación se completaba con una serie de objetos escultóricos y pictóricos minimalistas, que aludían visualmente a diversos elementos del mundo musical. Con esto el artista buscó “generar situaciones espaciales, vinculadas a cómo la música es percibida en ambientes colectivos, tanto por los oídos como por el resto del cuerpo, generando una experiencia individual y grupal”.  Así, La música es mi casa terminó evocando la presencia de algo que en apariencia estaba ausente. 


 

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