Sábado 08 de Agosto 2020

Publicado el 31.May.2019

La poética de los cuerpos textiles

Charla con la artista Marina De Caro

¿Qué es el cuerpo?, se preguntó Marina De Caro durante la charla La caja de pandora, dando cuenta de algunos de los interrogantes que atraviesan su obra. Según la artista el cuerpo no existe sin su contexto socio-político, cuya relación se presenta “a partir de las experiencias de nuestros cuerpos en espacios públicos y privados”. Es decir, la interpretación del mismo va a variar dependiendo de su entorno, por ejemplo, “no es lo mismo un cuerpo en dictadura que en democracia” explicó.

La artista trabaja mediante el uso de distintas disciplinas y lenguajes, principalmente el textil, pero lo interesante es que los materiales que utiliza no son meros vehículos, sino objetos vivos con conducta propia, que le permiten investigar aquello que intenta descifrar. Así sus piezas fueron enriqueciéndose de gestos políticos y artísticos, capaces de poner en tela de juicio ciertos cánones que rigen el sistema.

Como sería el caso de Binarios: lenguajes secretos (1996), en donde realizó un cruce entre el diseño de indumentaria y la performance. Trabajando el registro fotográfico de una acción que intentaba “transmitir cierta sensibilidad sin elaborar una prenda convencional, como si ésta estuviera estampada directamente en el cuerpo”, comentó la artista. Para esto confeccionó unos trajes blancos y negros con círculos y líneas, que cubrían de pies a cabeza a las tres modelos convocadas, recurriendo a la carga simbólica de estos colores para reforzar el concepto de neutralidad. Así lo singular se perdió en pos de lo colectivo, ya que las características de estas vestiduras borraban toda identidad, pasando a ser partes de un mismo organismo.  

Sin duda la referencia a la moda es uno de los recursos más frecuentes en la obra de la artista. Esto también lo podemos observar, por ejemplo, en Los trabajos y los días contra horas reloj (ensayo para una puesta en escena) expuesta en la galería Ruth Benzacar en el 2007. La misma consistió en una instalación compuesta por esculturas de figuras femeninas de tela, vestidas con uniformes que representaban distintos empleos y delantales colgados en la pared de la sala. Con este gesto de poetizar objetos y sujetos que aluden a un sistema de producción alienado, logró construir un universo propio de la ficción, que escondía un mensaje de denuncia en cuanto al rol de la mujer en el campo laboral.

A lo largo de su trayectoria, Marina llevó a cabo una vasta producción  interdisciplinaria, que le permitió reflexionar sobre sus propios interrogantes y los cuestionamientos que emergen en la sociedad contemporánea. Así dio lugar a la reinterpretación de aquello que nos rodea. Es decir, para ella “si bien el artista es afectado por su contexto, también logra dejar su impronta en el mundo a través del arte, trabajado como un ensayo y no un producto”.  


 

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